2/12/13

O Ribeiro y Carballiño


Amanece una soleada mañana de domingo, particularmente fría en las Rías Bajas. Pero tenemos panificada esta pequeña escapada, que es la primera que haremos ilusionados con la nueva moto.
La indumentaria para protegernos del frío, además de los consabidos pantalones y chaquetas de cordura, siguen la conocida estrategia de la cebolla, que consiste en utilizar varias capas de ropa térmica que aisla y abriga con mucha mayor eficacia que si utilizamos menor cantidad de prendas, aunque éstas sean más gruesas.


Decidimos no abandonar la autovía A-52 hasta alcanzar A Cañiza debido a la abundante helada que observamos en el pavimento en esa hora temprana. Desde ahí seguimos ruta por la N-525 hasta que dejamos atrás Ribadavia.
Ya en pleno corazón de la comarca de O Ribeiro que da nombre a una de las más conocidas denominaciones de origen de afamados vinos, tomamos a la izquierda la OU-504 por el valle del Río Avia en dirección a O Carballiño y nos detenemos bajo el sol vivificante a contemplar los viñedos.


A la altura de Leiro tomamos el desvío hacia la derecha bien señalizado, aunque es preciso ir atentos para no pasarlo de largo,  hacia el Monasterio de San Clodio.
Este monasterio estuvo habitado en una primera etapa por los monjes benedictinos hasta que en el año 1151 pasó a estar ocupado por la Orden del Císter.
Ambas órdenes religiosas estuvieron muy ligadas a la vida monacal en Galicia y especialmente en aquellas zonas dedicadas al cultivo del vino.



Su etapa de mayor explendor está situada en llos siglos  XII y XIII, pero aún en el XIX, tras las vicisitudes derivadas de la Desamortización de Mendizábal, fue nuevamente habitado por monjes procedentes de Samos (Lugo).
Actualmente San Clodio es un hotel de la cadena Eurostars Hotels dotado de varios salones y 21 habitaciones. Está cuidadosamente rehabilitado.


Encontramos las instalaciones cerradas, pero sí podemos pasear por los dos claustros de cuidados jardines y gélidas temperaturas, disfrutando la paz que proporcionan estos recintos.

Después de incorporarnos nuevamente a la OU-504 en dirección a O Carballiño, vamos ascendiendo cuidadosamente debido a que esta largo tramo discurre por una zona muy sombría y hay una blanca helada en el asfalto que invita a la prudencia.
Unos Km. antes de alcanzar O Carballiño, giramos a la derecha para visitar unos de los castros más importantes de Galicia, aunque incomprensiblemente desconocido, el Castro de San Cibrán de Las.
Es preciso tomar varias desviaciones en pequeños pueblos y la señalización brilla por su ausencia, todo ello por carreteras comarcales sinuosas donde esta moto se desenvuelve verdaderamente bien. Tras preguntar alcanzamos una caseta de madera desde la cual se accede al recinto.


El Castro de San Cibrán de Las es singular por varias razones. Una de las principales es la extensión considerable y por ello se le llamaba "A Cidade" -La Cuidad-, por  tratarse más de una cuidad fortificada que de un poblado castreño.




Dispone de varias murallas perimetrales y una calle transversal enlosada  de anchura muy generosa que asciende hasta la acrópolis para cruzar el castro de Este a Oeste.


Otra singularidad del Castro de Las es su intensa romanización y por ello la coesistencia armoniosa de construcciones de sección circular con otras de forma cuadrada con abundancia de hornos y molinos.

Desde la acrópolis se desciende por la parte Este de la colina y se aprecia en una zona parcialmente excavada la gran superficie que ocupó este castro.
No es comprensible que no se difunda mediante visitas guiadas y se señalice adecuadamente este Castro, por otra parte muy limpio y cuidado en el interior.  Sobretodo cuando en la base de la colina en la que se asienta, languidece en el más absoluto abandono una horrenda construcción concebida en su día con el pomposo nombre de Museo da Cultura Castrexa, en el que se inviertieron 10 millones de euros.
Retornamos junto a la moto y nos dirigimos finalmente a O Carballiño a donde nos llevan dos propósitos.


 
El primero de ellos es honrar su principal  valor gastronómico, que no es otro que Pulpo a Feira. Aunque no tienen la materia prima, sí poseen el secreto para cocinarlo y presentarlo tan magníficamente que incluso tienen una fiesta de ensalzamiento de este plato. Nosotros damos fe del buen hacer de esta gente.



Después de comer, visitamos una exposición de setas cuidadosamente expuestas, entre las que mostraban los suculentos cantarellus.


El segundo de los propósitos era visitar el monumental Templo de Veracruz diseñado por Antonio Palacios aunque pos segunda vez lo encontramos cerrado.


El Templo de Veracruz fue contruido en la década de los cuarenta del pasado Siglo, tras haber superado enormes dificulatades financieras.

Con las últimas luces de la tarde, damos por concluida la visita a O Carballiño y tomamos la carretra hacia Vigo con temperatura agradable y con muy buenas sensaciones respecto a la comodidad de la BMW para futuros viajes y escapadas.
Esta entrada la dedicamos a nuestros GRANDES AMIGOS Vladi y Merchi a quienes tenemos estos días especialmente presentes.
Hasta pronto.

3 comentarios:

mæs dijo...

Que buen estreno para la moto nueva! Muy bonita por cierto, a disfrutarla como se merece.

De la ruta, me ha encantado todo. Desde el yacimiento hasta el templo de Veracruz, muy curioso.

Gracias por compartir.

Anónimo dijo...

Bonita salida; tantas veces que fuí con mi abuela a Carballino, al Balneario, y no tenía ni idea de que allí cerca existisen unos castros tan bonitos. La iglesia de La Veracuz sí que la vi por dentro y es una preciosidad.
Besos, Lilí

Slow Rider dijo...

Vaya tres joyas¡¡¡ Las tres impresionantes... el castro espectacular y la iglesia simplemente magnífica¡¡
Gracias por compartir.. no son de las cosas que nos ponen siempre en los anuncios turísticos de Galicia pero deberían serlo ;)
Abrazotes.