21/3/11

Corrubedo y Baroña


Los presagios para el fin de semana eran de sol brillante y temperatura agradable, ocasión propicia para una escapada de reencuentro con la moto y con las carreteras serpenteantes de nuestra bella costa atlántica. Con ánimos renovados nos metimos en la autopista en dirección Norte y tras 50 km. a velocidades vertiginosas de 110 km/h, tomamos la salida en dirección a Ribeira, pueblo marinero situado en el margen Norte de la Ría de Arousa.

Tras un paseo por el pueblo ascendemos hasta A Curota, por la sinuosa pero excelente carretera que conduce al mirador.
El Mirador da Curota permite visualizar hacia el Sur toda la Ría de Arousa, que junto con el Mar de Japón, está considerada como la más productiva del mundo. Hacia el frente las vistas nos ofrecen una magnífica panorámica del Parque Natural de Corrubedo.
Vigilados por una pareja de elegantes palomas, disfrutamos del paisaje, hoy muy limitado en alcance por la espesa calima.

Si miramos hacia el Norte y la calima no lo impidiese, divisaríamos la Ría de Noia en toda su extensión, donde por cierto estuvimos hace quince días acompañados de nuestros amigos Vladi y Merchi.

Descendemos entre caballos salvajes y ganado vacuno escuálido por insuficiencia de pastos. Vamos sorteando las curvas con tranquilidad y contemplando las vistas formidables que van sucediéndose tras cada giro hacia ambas rías. Cogemos a continuación la carretera en dirección Oeste hacia el P.N. de Corrubedo. Desde la zona de estacionamiento sale una pasarela de madera que conduce hacia la gran duna móvil que tiene 1 km. de longitud por aproximadamente 250 m. de anchura.


Significar que todo el recinto del PN está profusamente señalizado y que el uso de las pasarelas, que debieron costar una pasta, permiten recorrer el recinto sin ocasionar daños en la frágil vegetación del entorno.


Lo anterior es la teoría, porque como evidencian las huellas en la arena y también lo que nosotros observammos directamente, muchos visitantes acompañados por sus hijos pequeños, se pasan la abundante señalización por la quilla para ascender por la duna con desverguenza.


Cabreadillos con el escasito civismo de esos personajes, regresamos por la pasarela hasta la zona de aparcamiento y desde ahí tomamos el Camiño do Río do Mar en dirección a la Marisma de Carregal, integrada en el mismo Parque Natural. Una hermosísima laguna o marisma en forma de concha, de agua transparente y colores esmeralda y azul turquesa.


La fina y banquisima arena contribuye a magnificar la belleza de este PN, que nada tiene que envidiar a ninguna playa caribeña. Ilustrar el blog comporta esfuerzos y puntos de vista originales. Aquí se aprecia el momento fugaz y único de la toma y el posterior resultado.



Bordeando la hermosa Marisma de Carregal por la franja de arena autorizada para el tránsito de visitantes, que discurre entre la zona donde empieza a desarrollarse la vegetación y los chorlitos que nos custodian corriendo en paralelo al oleaje, alcanzamos la playa, desde donde ya podemos divisar Corrubedo en el horizonte. Desde ahí desandamos el camino y regresamos al punto de partida. El paseo tiene alrededor de 3,5 km. y sin duda es de los más originales, singulares y bonitos que se pueden hacer en el litoral de Galicia.
Subimos de nuevo a la moto para carcarnos hasta el pequeño pero bello Faro de Corrubedo.
Desde el faro aprovechamos para acercarnos a Corrubedo pueblo y su diminuto puerto con excelentes vistas hacia las dunas.
Corrubedo es un pueblo bonito, muy bonito. Situado en un lugar privilegiado y tranquilo que incita al relax y tomarse la vida con calma.

Desde la bucólica ciudadela de Corrubedo tomamos dirección hacia Baroña. Allí nos espera el magnífico Castro.
El Castro de Baroña está situado en un lugar estratégico, que aprovecha el sistema de protección que le brinda su ubicación y la naturaleza del entorno.
Construido en un lugar de incomparable belleza, las murallas defensivas están colocadas en el istmo para protegerlo de los ataques desde posiciones terrestres. Los acantilados de los flancos así como los situados en la parte posterior, lo hacían inmune a las intenciones perversas y poco amigables de la marina de guerra del Siglo I a.d.C. En el interior del recinto están situadas las estructuras arquitectónicas de forma circular y excepcionalmente ovaladas que tenían funciones de vivienda. En las excavaciones realizadas en el interior, se hallaron anzuelos y otros enseres que permiten determinar que la base de su sustento eran los productos del mar. El Castro de Baroña compite por la extraordinaria belleza de su ubicación con la de los monasterios cistercienses y benedictinos construidos siempre en encalves paradigmáticos. Desde la parte posterior, se divisa la Ría de Noia con el Monte Louro destacando en el margen opuesto.

Ponemos fin a esta escapada regresando bajo la luz deslumbrante de la luna, después de haber aprovechado magníficamente el expléndido día y haber también desempolvado felizmente la moto tras un largo invierno cuajados de tempestades.

Recorrimos 296 km con un consumo medio del 5,9%. A partir de ahora y en base al precio que está alcanzando el combustible, en la moto repostaremos con Rioja Reserva y nosotros beberemos en lo sucesivo Súper 95 octanos.

Hasta pronto.

6 comentarios:

Freebird dijo...

Bonita crónica y preciosas fotos, sin duda una zona donde poder perderse para reposar el aguerido espíritu...

Un abrazo.

P.D.: servidor aun prefiere el Rioja en la mesa, y por mucho años! ;-)

Mané dijo...

El año pasado quedé con ganas de ir a Galicia, cada vez que te leo me da corage no haber ido y ya me estoy planteando estas próximas vacaciones pasar por la costa gallega, todo se andará, saludos desde el Oeste. VVVVssss

Anónimo dijo...

Después de ver el reportaje me están dando unas ganas locas de visitar esa zona, aúnque ya la conozco, pero que cada vez me gusta más...Además las fotos que hicisteis son de concurso,y hacen que resalte más la preciosidad del sitio, así que mis felicitaciones y....¡¡¡¡Viva Galicia!!!Que es un paraíso¡¡¡
Besos, Lilí.

Artus dijo...

Muchas gracias por el reportaje. Así da gusto. Tenía previsto visitar Galicia en pascua, pero tendré que retrasarlo. Pero anotado queda en la agenda.

Slow Rider dijo...

Gracias por esta crónica.. Me ha encantado el mirador y ese Castro es un lugar que espero conocer en persona.. lo he visto más veces, pero no me canso de verlo MAGNÍFICO¡¡
V´ss

TOOFAST dijo...

Galicia es una pasada. Que privilegio teneis alli. Un placer leerte, como siempre.