10/11/10

En la proximidades del Sil


El corazón del otoño nos ha rescatado de las mundanales rutinas para trasladarnos a las tierras del interior orensano, allí donde los colores ocres de los castaños centenarios han estallado en torno a los senderos que nos disponemos a caminar.

Con la mejor disposición llegamos al pequeño pueblo de Esgos, desde donde partimos para recorrer el Camino Real que antaño constituía una vía de comunicación estratégica entre Ourense y la comarca de Aguiar.


Caminamos por el expléndido sendero que conserva tramos del empedrado original, pero en otros puntos la base es la propia roca granítica, donde se muestran las huellas seculares del metálico paso de los carros.


Cuando alcanzamos el punto del medio del sendero encontramos el Monasterio prerromano de San Pedro de Rocas, desprovisto de gran monumentalidad, pero que atesora un gran valor antropológico.

Se trata del monasterio más antiguo de Galicia y sus orígenes se sitúan en el Siglo VI. La estructura y alguna de las tres capillas se asientan o están esculpidas sobre la propia roca. En el interior encontramos tallados varios sepulcros antropomórficos que sirvieron para enterrar a los miembros de la nobleza y también a algunos monjes del propio monasterio.

Sin embargo, para aquellos cuidadanos de menos abolengo social, estaban reservados los sepulcros a la intemperie. La segregación de las clases sociales viene de la noche de los tiempos.


Dejamos atrás el monasterio y reanudamos la ruta, en la que se suceden tramos abiertos a los valles amplios del entorno, con otros conformados por acogedoras alfombras de húmeda hojarasca cubierta por la bóveda dorada de los castaños jóvenes.

Después de dos horas de caminata relajada, antes del mediodía finalizamos sin esfuerzo esta ruta circular de 9 km., baja dificultad, pero en la que es muy aconsejable acometerla en el sentido de las agujas del reloj.

Después de aprovisionarmos de pan para rellenarlo con las viandas que llevamos de Vigo, tomamos de nuevo el coche hasta Parada de Sil, para desde ahí iniciar la segunda y última caminata de la jornada.

Desde el camping de Parada de Sil tomamos la ruta por un hermoso sendero delimitado por muros de piedra. Pronto iniciamos el descenso en vertiginosa pendiente en dirección al profundo cauce del río Sil.


Cruzamos una zona poblada de brezo y donde encontramos setas en abundancia, respetadas por los senderistas, así como con algunos madroños adornados con las flores y los frutos tiernos, para reencontrarnos nuevamente con los castaños monumentales.

La presencia de los soutos de castaños anuncia la proximidad del Monasterio benedictino de Santa Cristina de Ribas de Sil.

Los primeros testimonios de este monasterio aparecen a finales del siglo X, pero desde finales del XII perteneció a la orden benedictina que estimuló la produción del cultivo de la vid y de los castaños.
Conocida y documentada es la querencia de estos monjes por la degustación de los caldos espirituosos, entre otros placeres mundanos.
La decadencia comenzó ya en el siglo XV, Solo permanece desde esa fecha en el monasterio el Prior y alguno de los monjes hasta la Desamortización de Mendizábal en 1835, cuando se convierte en granja de labor.

Recorremos con sosiego los alrededores del bello monasterio admirando la armonía mágica del entorno.

Antes de regresar sobre nuestos pasos comemos unos suculentos bocadillos en el claustro, cuidando de ocasionar el menor impacto.


Con buen talante, porque la fuerte pendiente así lo requiere, acometemos la ascensión hacia Parada de Sil.
Cuando la luz solar se esconde para dejar paso a la oscuridad de la larga noche, nos encaminamos hacia nuestro alojamiento en la Rectoral de Chandrexa.


Dejamos el ligero equipaje en las habitaciones y bajamos hasta Rabacallos -curioso nombre-. Pueblo situado sobre el río Sil. Allí aprovecho para dejar constancia gráfica de la hermosura de las viñas y de los apuestos y orondos acompañantes de ruta.

De regreso al alojamiento y después del reparador aseo personal, compartimos una jarra de sabroso mencía en salón, en animada y amistosa tertulia en tanto Xurxo dispone en la cocina anexa el menú para la cena.

Menú propio de la zona capaz de resucitar un muerto: empanada de lomo con ensalada de tomates cultivados en el huerto de la rectoral, castañas con calabacín y sésamo, castañas con chorizo y morcilla, melocotones elaborados y envasados en la casa, arroz con leche y queso con bembrillo. ¡¡Otra jarrita de vino por favor!!

Así concluimos la primera jornada.

La mañana siguiente amanece lloviendo copiosamente y con nubes bajas que arruinan la calidad de las fotos. Merche no se rinde y comenta con acierto que ese es el privilegiado tributo de estas verdes tierras.

Sin embargo, en cuanto llegamos nuevamente a Parada de Sil despeja y nos animamos a recorrer el pequeño sendero de "castiñeiros y carriozas" de apenas 2,5 km. pero al igual que los del día anterior, de gran belleza.

Apartir de ahí iniciamos el regreso por carretera, con dos pequeñas paradas para visitar los monasterios de Montederramo

y el de Xunqueira de Espadañedo .


Otro fin de semana expléndidamente disfrutado en las tierras prodigiosas y generosas de la Ribeira Sacra en excelente compañía, entre fantásticos paisajes y monumentos cargados de historias entrañables. Cierre





































8 comentarios:

maes dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
maes dijo...

que envidia!!!

enhorabuena por la ruta y por poder disfrutar de esos parajes.

ah, y gracias por compartirlos.

Mané dijo...

INTERESANTE RUTA, PRECIOSAS FOTOGRAFIAS. Y por lo que he leido pasasteis una interesante jornada, si es que GALICIA es TODO, yo soy de Bilbao vivo ahora en Cáceres y desde que hice parte del camino de Santiago adoro Galicia, para mi personalmente la gran desconocida, no descarto en unas vacaciones visitarla en moto. YAMAJOS, GRACIAS POR SEGUIRME a partir de ahora seguré tus esperiencias. SALUDOS desde el Oeste

CARLOS dijo...

Muy buena ruta, cultural, gastronómica y senderista, las fotos muy buenas, la comida tiene buena pinta. Saludos.

Diarios de una Bultaco dijo...

Que buenos recuerdos me trae esta zona.
La conocimos en otra época diferente -creo que marzo o abril- de hace 3 años (si la memoria no falla), y quedamos encantados del fin de semana largo que pasamos recorriendo y conociendo los monasterios de la Ribeira Sacra.
Teniamos como base el de Santo Estevo, con la bonita vista que tiene sobre el valle.

En Montederramo, que nos lo enseñarón amablemente por dentro, era impresionante la humedad que había, el suelo rezumaba agua. Dificultad añadida para su mantenimiento.

Todos tienen su encanto, por situación o historia. Alguno, como el de Stª Cristina nos pareció un poco abandonado, con el peligro de conservación que conlleva.

Como buen aficionado a la moto seguro que conoces el trayecto desde Monforte a Castro Caldelas, con las vistas que tiene del Sil.

Solo lo conozco en coche, y en moto debe ser una maravilla.
En esta zona, como en toda Galicia, la comida y la bebida está garantizada.

Ráfagas,

yamajos dijo...

Nos alegramos que encontréis interesante la crónica sobre a Ribeira Sacra. Allí concurren paisajes espectaculares, la mayor concentración de construcciones de estilo románico de Europa y también excelente gastronomía y vinos.
Bultaco, no conocemos la ruta que propones y ello viene a evidenciar que afortunadamente siempre queda algo para recorrer por primera vez. Tomamos nota y quedará reflejado aqui.
Saludos desde la costa W.

Freebird dijo...

Que gran crónica compañero, me encantan las fotos pero sobre todo la abundancia de arte prerromanico por esas latitudes y tan escaso en el centro de la península, en fin...

Un abrazo.

P.D.: no me imagino rodando por el camino real, no...

Dylan dijo...

Que caminhada deslumbrante!